La agricultura argentina enfrenta un nuevo quiebre en su esquema de protección de cultivos. La Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid informó el pasado jueves la detección de una población de Yuyo Colorado (Amaranthus hybridus) resistente al sulfentrazone. Este producto, fundamental para el inicio de la campaña gruesa, pertenece al grupo de los inhibidores de la enzima PPO.
El foco del problema se localizó en lotes de Fuentes, en el sur de la provincia de Santa Fe. Tras observar fallas de control persistentes en la maleza, un grupo de productores recolectó semillas para su análisis.
Los ensayos de dosis-respuesta, realizados por la Facultad de Ciencias Agrarias (UNR) y el IICAR-CONICET, ratificaron la sospecha: mientras que las plantas comunes morían con dosis bajas, el 64,7% de la población recolectada sobrevivió a la dosis comercial recomendada.
Un hito en la problemática regional
Este hallazgo marca el primer registro oficial en el país de resistencia de esta especie a un herbicida preemergente del grupo PPO. Si bien en 2022 ya se había detectado una falla similar con el fomesafen, aquel caso afectaba a aplicaciones post-emergentes.
La pérdida del sulfentrazone como herramienta preventiva representa un desafío mayor para el girasol y la soja, cultivos donde este compuesto es una pieza clave para mantener los surcos limpios.
A nivel internacional, solo existía un antecedente similar registrado en Bolivia en 2005. Los especialistas señalaron que la aparición de estos biotipos resistentes es el resultado directo de la presión selectiva.
El uso repetido y sistemático de un solo modo de acción química durante años eliminó a las plantas débiles y permitió la multiplicación de aquellas capaces de metabolizar o evitar el efecto del veneno.