La comunidad científica internacional manifestó una creciente preocupación por el consumo de alimentos ultraprocesados y su relación directa con el deterioro de la salud global.
Un grupo de 43 especialistas analizó datos de múltiples naciones y encontró que estos productos desplazaron a las comidas frescas en las dietas cotidianas. Actualmente, estas formulaciones representan una porción mayoritaria en la alimentación de los países de ingresos medios y altos.
La revisión de 104 estudios longitudinales asoció la ingesta de estos artículos con 12 condiciones adversas de salud. Entre los diagnósticos identificados destacaron la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cuadros de depresión.
Según un metaanálisis reciente, el aumento en las porciones diarias elevó el riesgo de mortalidad cardiovascular hasta 50%. Los investigadores señalaron que estos productos generan un exceso de azúcares y grasas saturadas, mientras provocan un déficit en el consumo de fibra y proteínas.
El proceso de fabricación industrial resultó un punto crítico en la investigación. Los especialistas explicaron que la incorporación de aditivos y el uso de altas temperaturas producen sustancias químicas como la acrilamida y los furanos.
Tales compuestos se relacionaron con procesos de inflamación y ciertos tipos de cáncer en investigaciones separadas. Por otra parte, el informe subrayó que la industria alimentaria impulsó la disponibilidad económica de estos bienes para asegurar su predominio en el mercado.