Barack Obama abordó con un tono lúdico pero firme el enigma de la vida fuera de la Tierra durante una charla con el periodista Brian Tyler Cohen. Al ser consultado sobre la veracidad de los alienígenas, el exmandatario admitió su existencia, aunque aclaró de inmediato que nunca ha tenido un encuentro frente a frente con ellos. Con este comentario, Obama buscó desmitificar las leyendas urbanas que sitúan restos biológicos o naves espaciales en instalaciones secretas de Nevada, asegurando que, de existir tal ocultamiento en el Área 51, se trataría de una maniobra tan sofisticada que incluso le fue vedada al propio jefe de Estado.
El testimonio del referente demócrata coincide con un repunte en el tratamiento institucional de los Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP). Informes recientes del Departamento de Defensa de los Estados Unidos detallan cientos de nuevos avistamientos, aunque la mayoría encuentra explicaciones mundanas en artefactos humanos o fenómenos naturales. Sin embargo, persisten expedientes sin resolución que alimentan la controversia, especialmente tras las declaraciones de exoficiales de inteligencia ante el Capitolio, quienes sostienen que objetos con tecnología no humana supervisan puntos estratégicos del planeta.
Mientras el Pentágono niega poseer pruebas físicas de procedencia externa, figuras del ámbito militar han denunciado una excesiva cultura de hermetismo que borraría registros de incidentes aéreos inexplicables. Obama, entre risas, confesó que conocer el paradero de los visitantes estelares fue una de sus mayores curiosidades al asumir el cargo, aunque su retiro actual parece estar más enfocado en la estabilidad familiar que en la exploración del cosmos. El debate, lejos de cerrarse, se mantiene activo entre la cautela oficial y las revelaciones de quienes aseguran que el cielo guarda secretos aún no revelados.