El Vaticano anunció que no participará de la “Junta de la Paz” de Donald Trump

La Santa Sede declinó la invitación para formar parte del nuevo organismo internacional promovido por el mandatario estadounidense.

El Vaticano. Foto: Vatican News

El Vaticano confirmó este martes que no participará en la “Junta de Paz”, el ambicioso —y polémico— organismo internacional liderado por Donald Trump.

La decisión, comunicada por el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, marca un límite claro frente a las aspiraciones de Washington de rediseñar el tablero de la mediación global.

La ONU como eje innegociable

Para el Vaticano, la proliferación de organismos paralelos podría debilitar las estructuras multilaterales existentes.

Parolin fue tajante al señalar que existen “cuestiones críticas” por resolver dentro de la propuesta de Trump, aunque evitó detallarlas. Sin embargo, su mensaje fue unívoco: “A nivel internacional, por encima de todo, es la ONU la que gestiona estas situaciones de crisis”.

De Gaza a una “ONU alternativa”

Lo que comenzó en enero de 2026 durante el Foro de Davos como una herramienta para supervisar la tregua y reconstrucción de la Franja de Gaza, ha mutado rápidamente.

La “Junta de Paz” ahora busca intervenir en todo tipo de conflictos internacionales, una evolución que ha despertado recelos en la comunidad internacional, que ve en este organismo un intento de Trump por crear un rival directo del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las claves de la controversia

La negativa del Papa Francisco y su equipo diplomático no solo responde a una cuestión de principios institucionales, sino también a la naturaleza de la Junta:

  • El costo de la membresía: Los miembros permanentes deben aportar mil millones de dólares. Sus críticos la definen como una versión “de pago” de la diplomacia mundial.

  • Falta de representatividad: Aunque 19 países ya han firmado la carta fundacional, la ausencia de potencias morales como el Vaticano resta legitimidad a su pretensión de neutralidad.

  • Evolución del mandato: El cambio de enfoque desde una misión humanitaria en Gaza hacia un organismo de resolución global genera dudas sobre quién dicta las reglas de juego.

Con esta decisión, la Santa Sede se posiciona como el principal baluarte del sistema de Naciones Unidas en un momento donde el “multilateralismo a la carta” parece ganar terreno de la mano de la Casa Blanca.

 

 
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