El panorama empresarial argentino sumó una definición de peso tras meses de especulaciones sobre el futuro de la mayor cadena de supermercados del país. El grupo francés Carrefour decidió dar por finalizado el proceso de venta de su operación local, luego de concluir que ninguna de las propuestas económicas presentadas por los potenciales compradores reflejó la valuación interna de sus activos.
Durante la presentación de resultados ante inversores, el director ejecutivo global, Alexandre Bompard, explicó que la revisión ya concluyó y que el grupo distingue entre países considerados estratégicos, donde el plan es permanecer y desarrollar el negocio, y otros mercados, entre ellos la Argentina, en los que el directorio no encontró todavía propuestas que reflejen el potencial de creación de valor que atribuye a esos activos.
La búsqueda formal de un comprador comenzó en 2025, cuando la casa matriz contrató a la entidad financiera Deutsche Bank para estructurar la salida del mercado argentino.
Esta iniciativa formó parte de un plan global de revisión que también involucró activos en Polonia y Bélgica. Sin embargo, el directorio en París estableció una distinción clara: mientras ciertos países son considerados estratégicos, otros mercados, como el de la Argentina, permanecen bajo una evaluación de “creación de valor”.
Gestión de activos y mercado local
En el periodo en que la venta estuvo sobre la mesa, la filial argentina mantuvo una actividad intensa que incluyó la adquisición de cadenas regionales. Esta estrategia buscó fortalecer la estructura operativa y mejorar la rentabilidad en un contexto de desaceleración inflacionaria.
A pesar de estos movimientos para aumentar el atractivo de la firma, el mercado no respondió con ofertas que satisficieran las pretensiones de la casa matriz, lo que derivó en la actual pausa del proceso de desinversión.
Desde su desembarco en la localidad de San Isidro en 1982, Carrefour se consolidó como uno de los principales empleadores del sector privado nacional. La infraestructura actual abarca cientos de sucursales bajo diversos formatos y una unidad de servicios financieros.
La decisión de continuar con la gestión directa implica, en el corto plazo, un escenario de continuidad para los miles de trabajadores y la extensa red de proveedores locales que integran su cadena de valor.