La 25.ª Sala Penal de Seúl dictó este jueves una sentencia histórica que marca la segunda vez que un exmandatario surcoreano es condenado por traición. El juez Ji Gwi-yeon determinó que el despliegue de tropas en la Asamblea Nacional durante la fallida ley marcial de 2024 no fue un acto de gobierno, sino un motín destinado a subvertir el orden constitucional.
Aunque la fiscalía especial solicitó la pena de muerte, el tribunal optó por la cadena perpetua. Los magistrados consideraron la avanzada edad de Yoon, 65 años, y el hecho de que sus planes fracasaron sin el uso directo de munición real. Sin embargo, el fallo fue enfático al señalar que el expresidente planeó el crimen de forma proactiva, involucrando a las fuerzas de seguridad en un acto que “negó el propio Estado de derecho“.
Ecos de la historia inglesa
En un movimiento jurídico inusual, el juez Ji citó el caso del rey Carlos I de Inglaterra, ejecutado en el siglo XVII por traicionar al Parlamento. Con este paralelismo, el tribunal subrayó que ningún poder, ni siquiera el de un jefe de Estado, está por encima de la soberanía popular depositada en el Poder Legislativo.
La sentencia calificó de “argumento confuso” la defensa de Yoon, quien sostuvo que buscaba proteger la democracia frente a la “dictadura” de la oposición.