La Argentina atraviesa este jueves una jornada de parálisis casi total tras la confirmación de la cuarta huelga general contra la administración de Javier Milei. La medida de fuerza, convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), busca frenar el avance de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. A diferencia de protestas anteriores, esta huelga se caracteriza por la ausencia de movilización, apostando a un cese de actividades que vacíe las calles y las terminales de transporte.
En el sector del transporte, el impacto es absoluto. La Ugatt y la CATT ratificaron su adhesión plena, lo que garantiza que no habrá circulación de trenes de carga ni de pasajeros, bajo la dirección de gremios como La Fraternidad y la Unión Ferroviaria. Por su parte, la UTA confirmó que se suma a la medida a pesar de las conciliaciones obligatorias previas, dejando a las ciudades sin colectivos, mientras que los Metrodelegados mantienen el cierre total del subte y el Premetro durante las 24 horas del día.
El ámbito aerocomercial también sufre las consecuencias. La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) paralizó las cabinas, obligando a Aerolíneas Argentinas a cancelar 255 vuelos. Esta decisión afecta a más de 31.000 pasajeros y genera una pérdida económica que el Gobierno estima en 3 millones de dólares. En tierra, el gremio de Camioneros detuvo la recolección de residuos, el correo postal y el transporte de caudales, sumando presión a la logística nacional.
La actividad bancaria y comercial presenta un panorama mixto pero restrictivo. Si bien la Asociación Bancaria anunció que no habrá atención presencial, los servicios de home banking permanecen operativos. El Sindicato de Empleados de Comercio y los gastronómicos de UTHGRA también adhirieron, aunque aclararon que la apertura de locales quedará supeditada a la posibilidad de los empleados para llegar a sus puestos de trabajo ante la falta de transporte público.
Finalmente, en el sector público, la división estratégica entre ATE y UPCN marca el ritmo. Mientras UPCN apuesta al paro silencioso, ATE convocó a una movilización propia, desafiando la advertencia oficial de descontar el día a los trabajadores estatales. En el área de salud, el personal de Sanidad garantiza únicamente las guardias mínimas y la atención de urgencias, manteniendo el carácter esencial de la actividad en hospitales y clínicas privadas.