El monarca británico respaldó el proceso judicial contra su hermano

Carlos III respaldó el accionar policial tras la detención de su hermano, Andrés Mountbatten-Windsor, subrayando que la ley debe seguir su curso. Con el apoyo del príncipe Guillermo, el monarca ofreció colaboración total, marcando una ruptura definitiva con el duque.

El rey Carlos de Gran Bretaña. Foto NA-REUTERS/Toby Melville/Pool

La Corona británica ha reaccionado con una firmeza contundente ante la captura de Andrés Mountbatten-Windsor. Mediante una declaración oficial emitida poco después del arresto, Carlos III manifestó su inquietud por las imputaciones de irregularidades en el desempeño de funciones estatales que pesan sobre el duque de York. Lejos de ofrecer protección o refugio institucional, el soberano subrayó que la justicia debe actuar sin interferencias, garantizando un procedimiento exhaustivo y equitativo para esclarecer los hechos investigados por las fuerzas de seguridad en Sandringham.

Colaboración absoluta con las autoridades de Londres

Desde la sede de la monarquía se ha dejado claro que no habrá obstáculos para la labor policial. El Palacio de Buckingham, que no habría tenido conocimiento anticipado de la operación de este jueves, se ha puesto a entera disposición de los investigadores. El Rey enfatizó que su prioridad es permitir que los organismos competentes realicen su trabajo de manera autónoma, evitando cualquier comentario adicional que pudiera entorpecer la causa. Esta postura busca blindar la reputación de la Casa Real, enviando un mensaje de transparencia y sujeción a las normas que rigen para todos los ciudadanos.

El papel de los príncipes de Gales en la crisis institucional

La determinación del monarca cuenta con el aval explícito de su heredero. Guillermo y Catalina, a través de sus representantes, han ratificado su apoyo a la decisión de separar definitivamente los intereses de la institución de los problemas legales de Andrés. Fuentes cercanas al Palacio indican que el Príncipe de Gales ha sido un promotor clave de esta línea de “tolerancia cero”. Para la nueva generación de la realeza, la supervivencia del sistema monárquico depende de una ruptura total con las conductas del pasado, priorizando la ética pública por encima de los vínculos consanguíneos.

Un cambio de paradigma en la gestión de escándalos

Este episodio representa un quiebre respecto a la gestión de controversias durante décadas anteriores. Mientras que en el pasado se optaba por la discreción o el resguardo familiar, la actual administración de Carlos III parece decidida a resolver los conflictos heredados con una política de exposición y cumplimiento legal. La rapidez con la que se ha emitido el comunicado y el tono utilizado sugieren que la monarquía busca evitar que las repercusiones del caso Epstein sigan erosionando la imagen de la corona en un momento de transición y desafíos para el Reino Unido.

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