El barrio de Villa Real se encuentra conmocionado por el cierre abrupto del colegio Formar Futuro, ubicado en la calle Simbrón al 5400. Sin previo aviso y a escasos días del inicio del ciclo lectivo 2026, los propietarios de la institución notificaron el cese de actividades a través de un escueto e-mail, para luego borrar redes sociales, páginas web y bloquear los contactos telefónicos de padres y empleados. La maniobra dejó a más de 300 estudiantes sin banco y a 75 trabajadores, entre ellos 50 docentes, en una situación de desamparo absoluto.
La gravedad del caso escaló rápidamente a la esfera judicial. Desde el Ministerio de Educación porteño confirmaron que se han iniciado acciones legales contra los responsables del instituto, fundamentadas en que la escuela recibía aportes estatales. La administración de la Ciudad se presentó como “particular damnificado” ante lo que consideran un manejo irregular de los fondos y del compromiso educativo. Al respecto, las autoridades educativas informaron que trabajan en un operativo de emergencia para garantizar que los alumnos puedan ser reubicados en otros establecimientos y no pierdan el año escolar.
Los testimonios de los docentes reflejan un escenario de abandono premeditado. Según relataron trabajadores con casi dos décadas de antigüedad en el establecimiento, en enero no percibieron sus haberes y el pasado 7 de febrero se les informó que las cuentas de los representantes legales habían sido embargadas por juicios millonarios. Tras ese mensaje, los dueños “desaparecieron” literalmente de la esfera pública. Desde el gremio Sadop denunciaron que no solo se adeudan sueldos, sino también los aportes de la seguridad social de todo el personal.
La Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA) calificó la situación como el desenlace de un proceso de deterioro financiero, aunque las formas del cierre han sido repudiadas por todo el arco educativo. El secretario ejecutivo de la cámara, Martín Zurita, señaló que los costos operativos y salariales están superando los ingresos en muchos colegios, a lo que se suma una baja en la natalidad que afecta la matrícula. Sin embargo, en el caso del Formar Futuro, la falta de una notificación en tiempo y forma agrava la responsabilidad de los propietarios.
Para evitar que este tipo de “cierres fantasma” se repitan, el Ministerio dictó una resolución que obliga a las instituciones a notificar con anticipación cualquier crisis que ponga en riesgo la continuidad pedagógica. Mientras tanto, los padres y docentes planean realizar un escrache en la puerta del edificio el próximo lunes, buscando recuperar pertenencias personales y documentación que quedaron atrapadas tras los candados de una escuela que, de la noche a la mañana, dejó de existir.