El impacto de los pigmentos naturales
El uso de frutos rojos y oscuros en la dieta diaria demostró efectos positivos en la salud celular. El jugo de cereza ácida destaca por su alta concentración de antocianinas, pigmentos que otorgan su color característico.
Según un estudio publicado en la revista Nutrients, el consumo de 450 mililitros diarios de este líquido durante 12 semanas redujo significativamente los niveles de inflamación en adultos mayores y aumentó la capacidad de reparación del ADN.
De manera similar, el jugo de arándano demostró beneficios en pacientes con obesidad. Una ingesta de 237 mililitros, dos veces al día durante seis semanas, no solo moderó la respuesta inflamatoria del organismo, sino que también mejoró la composición de la flora intestinal.
Por su parte, el jugo de mirtilo —arándano de pulpa roja— fue puesto a prueba en corredores de media maratón, quienes registraron una disminución del daño muscular tras consumirlo cinco días antes de la competencia.
Propiedades de la granada y el té verde
La granada contiene elagitaninos, potentes antioxidantes alojados principalmente en sus semillas y cáscara. El consumo regular de su jugo concentrado se vinculó con la prevención de afecciones cardiovasculares y el alivio de síntomas en enfermedades como la artritis reumatoide.
En el ámbito de las infusiones, el té verde, especialmente el matcha, se posiciona como una de las opciones más potentes. Su eficacia reside en el galato de epigalocatequina (EGCG), un compuesto que bloquea los procesos oxidativos de manera más directa que otros tés derivados de la planta Camellia sinensis.