El tablero político en el Congreso sufrió un sacudón tras confirmarse que el Frente Renovador apoyará la baja de la edad de imputabilidad, una de las banderas principales de la gestión de Javier Milei en materia de seguridad. Con esta definición, el sector liderado por Sergio Massa se despega de la postura mayoritaria del peronismo, lo que garantiza al oficialismo una base de votos clave para avanzar con la reforma. La decisión no es una sorpresa absoluta, ya que el exministro de Economía ha sostenido históricamente una postura favorable a un nuevo régimen penal juvenil, distanciándose de la doctrina más garantista del espacio.
La fractura en Unión por la Patria quedó expuesta durante las últimas reuniones de comisión. Mientras los legisladores massistas argumentan que es necesario brindar una respuesta estatal a las víctimas de delitos cometidos por menores, el kirchnerismo y los movimientos sociales denuncian que la medida solo busca “criminalizar la pobreza”. Esta división de criterios deja al interbloque opositor en una posición de debilidad institucional, ya que la fuga de votos del Frente Renovador allana el camino para que La Libertad Avanza logre la media sanción con el apoyo adicional de sectores del PRO y la UCR.
Desde el entorno de Massa sostienen que su proyecto incluye no solo la baja de la edad a los 14 años, sino también un fuerte hito en la rehabilitación y educación de los jóvenes infractores. Sin embargo, para los sectores más duros de la izquierda y el kirchnerismo, cualquier modificación que implique el ingreso de menores al sistema penal convencional es una línea roja infranqueable. “La solución no es encerrar a los chicos, sino garantizarles futuro”, cuestionaron voces cercanas a la dirigencia de La Cámpora, marcando la profundidad del abismo que separa a las facciones peronistas.
El Gobierno, por su parte, celebra la “sensatez” de este sector de la oposición. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha sido una de las principales voces en reclamar esta reforma, argumentando que los menores son utilizados por las bandas criminales debido a la impunidad legal de la que gozan actualmente. La confluencia entre el oficialismo y el massismo en este punto específico del área de seguridad podría ser el primer paso de una reconfiguración de fuerzas en la Cámara Baja, donde el oficialismo busca pescar apoyos puntuales para sus reformas estructurales.
Con la sesión prevista para las próximas semanas, la atención se centra ahora en la cantidad de diputados que finalmente seguirán la directiva del Frente Renovador. Se estima que cerca de una decena de legisladores podrían cruzar el pasillo legislativo para votar junto al oficialismo, dejando a la conducción de Germán Martínez con la difícil tarea de contener una diáspora interna que amenaza la unidad del principal bloque opositor de cara a los desafíos legislativos del 2026.