El cierre de la semana laboral se ve afectado por un paro de colectivos que mantiene paralizadas a decenas de líneas que recorren el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La medida de fuerza, impulsada por un sector de los trabajadores ante el incumplimiento en el pago de haberes y la falta de acuerdo en las paritarias, comenzó a regir desde las primeras horas de este viernes. Según las empresas de transporte, la situación es crítica debido al atraso en el envío de subsidios por parte del Estado, lo que impide afrontar los compromisos salariales vigentes.
Entre las líneas afectadas se encuentran principalmente aquellas que operan en la zona sur y oeste del Conurbano, así como algunas unidades que conectan con la Capital Federal. Los usuarios se encontraron con terminales vacías y paradas colmadas, viéndose obligados a recurrir a servicios alternativos de transporte, lo que generó un colapso en las aplicaciones de movilidad y demoras significativas en el sistema de trenes. Desde los gremios advirtieron que, de no mediar una solución inmediata, la protesta podría extenderse durante el fin de semana.
La Secretaría de Transporte de la Nación intervino en el conflicto citando a las cámaras empresarias a una reunión de urgencia. El objetivo oficial es destrabar el conflicto mediante una transferencia parcial de fondos que permita saldar las deudas más urgentes. Sin embargo, las empresas sostienen que el costo del boleto actual y los niveles de asistencia estatal son insuficientes para cubrir los aumentos de combustibles y repuestos, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de todo el sistema de transporte terrestre.
En las zonas afectadas, el malestar de los pasajeros es evidente. Muchos trabajadores denunciaron que las notificaciones del paro llegaron de forma intempestiva, impidiendo planificar rutas alternativas con antelación. Las autoridades recomendaron a la población consultar el estado de cada línea a través de los canales oficiales antes de salir de sus hogares, ya que algunas empresas podrían reanudar el servicio de forma paulatina si se registran avances en las negociaciones durante el transcurso de la tarde.
El conflicto se enmarca en una tensión creciente entre el Gobierno y las prestadoras de servicios públicos por la quita gradual de subsidios y la actualización de las tarifas. Mientras las cámaras empresarias exigen una revisión integral de los costos operativos, los trabajadores nucleados en la UTA exigen que el ajuste no recaiga sobre sus salarios. Por el momento, la circulación de colectivos sigue siendo parcial y se espera que las próximas horas sean definitorias para normalizar el tránsito en el AMBA.