Cuba cierra hoteles y reubica turistas por crisis energética

El gobierno de la isla inicia la “compactación” de su infraestructura turística en Varadero y los cayos tras el endurecimiento del asedio petrolero de EE.UU.

La crisis energética golpeó severamente al sistema sanitario. Foto: Web,

La otrora “locomotora” de la economía cubana se detiene. En un movimiento sin precedentes para la temporada alta, el Gobierno de Cuba ha comenzado a cerrar hoteles y trasladar a turistas internacionales a instalaciones seleccionadas.

Esta medida, confirmada por fuentes del sector a EFE, responde a un plan de emergencia ante el desabastecimiento crítico de combustible que asfixia a la isla en este arranque de 2026.

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga denominó este proceso como una “compactación de las instalaciones turísticas”.

El objetivo es reducir drásticamente los consumos energéticos concentrando a los viajeros en menos edificios, afectando principalmente a los polos de Varadero y los cayos del norte.

Cadenas internacionales como las españolas Meliá e Iberostar y la canadiense Blue Diamond se ven obligadas a operar bajo una logística de guerra.

El fin del crudo venezolano y la presión de Trump

La crisis energética actual alcanzó su punto de no retorno tras la operación militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero, donde capturó al líder Nicolás Maduro, que cortó el suministro vital de petróleo venezolano.

La situación se agravó el 29 de enero, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva amenazando con aranceles a cualquier país que venda crudo a La Habana.

Ante el escenario de “cero petróleo”, el presidente Miguel Díaz-Canel ha rescatado términos del llamado “Periodo Especial” de los años 90. La implementación de la “Opción Cero” no solo afecta al turismo: incluye racionamiento de combustible para particulares, teletrabajo obligatorio y el regreso de la tracción animal en diversas labores.

Un sector en caída libre

Los datos de 2025 terminaron de sepultar las esperanzas de una recuperación rápida. Cuba cerró el año pasado con 1,8 millones de visitantes, la cifra más baja desde 2002 (excluyendo la pandemia).

La ocupación hotelera apenas rozó el 21,5%, una caída estrepitosa frente al récord de 4,7 millones de turistas alcanzado en 2018, durante el breve “deshielo” de la era Obama.

La falta de divisas, el recorte de rutas aéreas y una infraestructura termoeléctrica obsoleta han transformado la experiencia del visitante en un desafío.

El turismo, que representa una de las principales entradas de moneda extranjera junto a las remesas, parece hoy incapaz de sostener el PIB de un país que lucha, una vez más, por su mera supervivencia.

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