Alerta en la avicultura por la crisis en Granja Tres Arroyos

La Comisión de Avicultura de CRA advierte sobre la “zozobra e imprevisibilidad” que atraviesan los productores integrados. Temen que la rotura de la cadena de pagos y el desabastecimiento de alimento lleven al quebranto al sector primario.

La industria avícola argentina enfrenta una de sus horas más oscuras. Lo que comenzó como un rumor de reestructuración en Granja Tres Arroyos, una de las firmas líderes del mercado, se ha transformado en una crisis abierta que amenaza con arrastrar a cientos de familias y productores.

Según un reciente informe de la Comisión de Avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el sector vive una situación cíclica de inestabilidad donde “historias que, lamentablemente, parecen repetirse” vuelven a poner en jaque la sustentabilidad del sistema.

Los antecedentes de San Sebastián, Praver y el emblemático caso de Cresta Roja resuenan hoy con fuerza. La coyuntura actual de Granja Tres Arroyos, marcada por el cierre de plantas, atrasos salariales y ajustes operativos, ha generado un efecto dominó que impacta de lleno en los productores integrados, aquellos que crían las aves pero dependen totalmente de la provisión y logística de la gran empresa.

El primer eslabón, al borde del abismo

Para CRA, la situación ha pasado de la incertidumbre a la emergencia técnica. El informe destaca que, más allá de los análisis financieros, existe un impacto humano y productivo inmediato que no puede esperar.

“Pero como la única verdad es la realidad, hoy los productores atraviesan situaciones de zozobra e imprevisibilidad, ya que no hay certidumbre alguna”, señala el comunicado.

La falta de provisión de alimento en las granjas ya ha provocado situaciones de desabastecimiento, lo que pone en riesgo la vida de los animales y la inversión de los productores. A esto se suma que la cadena de pagos ha comenzado a romperse, asfixiando financieramente a quienes no tienen margen de maniobra.

Un escenario “complejo, triste y nefasto”

La entidad ruralista es tajante al describir el presente de los productores del primer eslabón.

Al no tener la posibilidad de “redefinir ni transformar su actividad”, se encuentran atrapados en una estructura que, ante el cese operativo de la empresa madre, los deja indefectiblemente “en las puertas del quebranto”.

“El panorama es complejo, triste y nefasto para el primer eslabón de la cadena productiva”, advierte CRA con crudeza.

El pedido de intervención

Frente a este escenario que amenaza pilares del desarrollo económico local en diversas provincias, desde CRA instan a la formación de un diálogo responsable.

La entidad sostieene que la solución no vendrá solo del sector privado, sino que requiere de la “participación activa del Estado” y el monitoreo de los organismos judiciales para garantizar la transparencia en los procesos de reestructuración.

La sustentabilidad de las economías regionales depende de que esta crisis no termine como las anteriores. La prioridad, concluyen, debe ser proteger el empleo y la continuidad de una producción que hoy, más que nunca, pende de un hilo.

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