La tensión geopolítica sobre el Ártico ha entrado en una fase de “diplomacia intensa”. Este sábado, el ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, advirtió desde Nuuk que, aunque la relación con Washington ha mejorado tras semanas de incertidumbre, la crisis por las ambiciones territoriales de Donald Trump sobre Groenlandia está lejos de resolverse.
“La crisis no terminó y todavía no tenemos una solución”, declaró Rasmussen. No obstante, el canciller danés matizó que la posición actual es “mucho mejor” que la de enero, destacando la ausencia de amenazas de guerra comercial y la voluntad de todas las partes de avanzar por la vía diplomática.
El “factor Trump” y el acuerdo con la OTAN
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha insistido en que Estados Unidos necesita el control estratégico de la isla por razones de seguridad nacional.
Aunque el mes pasado se alcanzó un “acuerdo marco” entre Trump y el jefe de la OTAN, Mark Rutte, para garantizar una mayor influencia estadounidense, los detalles sobre la soberanía del territorio autónomo siguen siendo difusos.
En este contexto, se ha creado un grupo de trabajo trilateral entre EE.UU., Dinamarca y Groenlandia. Sin embargo, la ministra de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, fue tajante: “Aún no estamos donde queremos estar”, subrayando que es prematuro predecir el desenlace de estas conversaciones.
Francia y Canadá: reconocimiento y soberanía
Como contrapeso a las ambiciones de Washington, Francia y Canadá dieron un paso histórico este viernes al inaugurar sus propios consulados en Nuuk. Esta acción es leída por los expertos como un apoyo explícito a la autonomía groenlandesa frente a las pretensiones de anexión o control total por parte de EE.UU.
La ministra canadiense, Anita Anand, calificó la inauguración como un “día muy importante para nuestro país”, mientras se izaba la bandera de Canadá en suelo ártico.
Por su parte, el nuevo cónsul general de Francia, Jean-Noël Poirier, reconoció abiertamente el trasfondo del gesto: “La dimensión política de la apertura de este puesto es real. Es incluso bastante evidente vista la actualidad de este último año”, afirmó tras reunirse con el primer ministro local, Jens-Frederik Nielsen.
Para los analistas, esta red de consulados representa para Groenlandia una oportunidad de “entrenarse para la independencia”.
Al establecer relaciones directas con potencias europeas y norteamericanas, Nuuk comienza a eludir la mediación tradicional de Copenhague, consolidando su propia voz en el tablero internacional mientras el Ártico se posiciona como la nueva frontera de la política global.









