Miles de personas marcharon contra los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán

Unas 5.000 personas marcharon bajo la consigna de “Olimpiadas Insostenibles”. La movilización derivó en violentos disturbios cerca de las sedes olímpicas, con detenciones, incendios intencionales y el uso de gases lacrimógenos.

Mientras los 25º Juegos Olímpicos de Invierno celebran su segunda jornada de competencia en el norte de Italia, las calles de Milán se transformaron este sábado por la noche en un escenario de caos y violencia.

Alrededor de cinco mil manifestantes convocados por el “Comité Olimpiadas Insostenibles” (COI) se enfrentaron con las fuerzas de seguridad en una protesta que denunció el impacto ambiental y social del evento deportivo.

La marcha, que recorrió unos cuatro kilómetros desde el barrio de Porta Romana hasta Corvetto, se mantuvo en relativa calma hasta llegar a las inmediaciones de uno de los estadios olímpicos.

Allí, la tensión estalló: un grupo de manifestantes con el rostro cubierto comenzó a lanzar fuegos artificiales, piedras y botellas con alcohol encendidas contra el cordón policial.

Represión y detenciones en el corazón de la ciudad

La policía, que ya se encontraba en alerta máxima tras los violentos antecedentes del fin de semana pasado en Turín —donde un centenar de agentes resultaron heridos—, respondió de forma inmediata. Para dispersar a los grupos más radicalizados, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos, postas de goma y camiones hidrantes.

Según fuentes de la prensa italiana, el enfrentamiento derivó en varios arrestos y momentos de extrema exasperación. La protesta estaba encabezada por una pancarta con una consigna clara: “Reconquistemos las ciudades, liberemos las montañas”, acompañada por árboles de cartón que simbolizaban el repudio a la tala indiscriminada para construir las pistas de esquí en Cortina d’Ampezzo.

Los motivos de la “insostenibilidad”

El reclamo de las organizaciones estudiantiles, ambientalistas y anticapitalistas no es solo estético. Los manifestantes denuncian que los Juegos han profundizado la crisis habitacional en Milán y que el uso de nieve artificial —que demanda ingentes cantidades de agua y energía— es un crimen ecológico en el contexto climático actual.

“Estos Juegos se han presentado como sostenibles y sin incidencia en los costes”, señaló Alberto di Monte, uno de los organizadores de la marcha. “Los miles de millones gastados han servido para construir carreteras y no para proteger a las montañas. Milán se transforma en una Disneylandia agradable para los turistas, pero genera incomodidad a los habitantes”.

El factor político: ICE y derechos humanos

Un elemento que avivó las llamas de la protesta fue la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. custodiando a su delegación, en coincidencia con una serie de polémicas redadas migratorias en Mineápolis.

Este cruce de agendas internacionales convirtió a la capital lombarda en un polvorín donde la fiesta deportiva y la realidad social chocaron de frente.

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