el cristal se posiciona como el soporte definitivo para la memoria humana

El proyecto Silica de Microsoft utiliza láseres para grabar datos en placas de vidrio, permitiendo almacenar terabytes de información por 10.000 años. Este soporte inmune a interferencias y calor extremo ofrece una alternativa ecológica y segura frente a discos tradicionales.

La preservación de la información digital podría haber encontrado su solución más radical a través de la ciencia de materiales. Microsoft Research ha compartido en la revista Nature los progresos de su iniciativa “Silica”, un método que utiliza láminas de vidrio de alta pureza para resguardar archivos por periodos que superan los diez milenios. Esta propuesta surge como una alternativa sostenible frente a los centros de datos tradicionales, cuya infraestructura requiere una refrigeración constante y una renovación de hardware cada pocos años para evitar la pérdida de bits.

El proceso de grabado mediante luz y estructuras tridimensionales

A diferencia de los soportes magnéticos o discos ópticos convencionales, esta técnica emplea un láser de femtosegundo —capaz de emitir pulsos extremadamente breves y potentes— para modificar la estructura interna del silicio. El sistema no se limita a la superficie, sino que esculpe pequeños puntos llamados vóxeles en múltiples capas internas, creando un mapa de datos en tres dimensiones. Para la recuperación de la información, se utiliza un microscopio robótico de alta velocidad que fotografía estas estructuras, las cuales son procesadas posteriormente por algoritmos de inteligencia artificial para reconstruir los archivos originales sin errores.

Resistencia extrema y eficiencia energética

Las placas de cuarzo utilizadas en este proyecto presentan propiedades físicas excepcionales: son inmunes a los pulsos electromagnéticos, soportan temperaturas de hasta 290 °C y no sufren degradación ante la humedad. Esto permite que las bibliotecas de cristal no necesiten sistemas de climatización costosos ni protección contra incendios sofisticada. En términos de capacidad, una pequeña pieza de apenas 12 centímetros cuadrados puede albergar cerca de cinco terabytes, lo que equivale a miles de largometrajes en máxima resolución o millones de volúmenes literarios en un formato físico casi indestructible.

Seguridad física frente a la vulnerabilidad digital

Más allá de su longevidad, el almacenamiento en vidrio ofrece una barrera natural contra las amenazas cibernéticas modernas. Al tratarse de un soporte offline y de solo lectura una vez grabado, los datos resultan imposibles de hackear o secuestrar mediante software malicioso. La única forma de vulnerar esta información sería a través del acceso físico y el robo de los cristales. Con la producción global de datos duplicándose a un ritmo acelerado, esta tecnología no solo promete salvar el legado cultural de la humanidad, sino también reducir drásticamente la huella de carbono de la industria digital.

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