Nicki Nicole en el Colón: el trap reclama su lugar en el templo lírico

La artista rosarina se convierte este viernes en la primera mujer del género urbano en brindar un concierto sinfónico propio en el máximo escenario del país.

El Teatro Colón, históricamente reservado para la solemnidad de la música académica, abre sus puertas este 20 de febrero a una revolución de rimas y beats. Nicki Nicole, la joven que hace siete años grababa canciones en su habitación de Rosario, se presenta ante una orquesta de 70 músicos para reinterpretar su repertorio bajo una lente sinfónica. No se trata solo de un hito en su carrera profesional, sino de un desembarco cultural que lleva al público del género urbano a pisar, quizás por primera vez, las alfombras rojas del recinto porteño.

La transición de los sintetizadores a los violines no fue un giro del azar. Con 25 años, la cantante describe este concierto como una “manifestación” que alguna vez escribió en su diario íntimo. Tras haber probado el formato en el Monumento a la Bandera frente a una multitud y colaborar con figuras de la talla de Andrea Bocelli, Nicki llega al Colón con una templanza distinta. Según la artista, este proceso no es solo una evolución musical, sino el resultado de herramientas adquiridas tras años de navegar una exposición vertiginosa que no siempre fue fácil de digerir.

El ascenso meteórico de la rosarina trajo consigo un costo emocional profundo. Entre 2019 y 2021, mientras sus canciones como “Wapo Traketero” acumulaban millones de reproducciones, Nicki experimentó una disociación que derivó en ataques de pánico. La presión de las redes sociales y el alejamiento de su entorno familiar la obligaron a un aprendizaje forzado sobre la percepción pública. En este camino, figuras como Lali Espósito y Cazzu oficiaron de mentoras, enseñándole a blindar su valor personal frente al “ruido digital” y a defender el lugar de las mujeres en la industria sin caer en la lógica de la competencia.

Sin embargo, el cambio más radical en su madurez artística provino de un suceso doloroso: la muerte de su padre, Sergio Cucco, hace un año. Esta pérdida transformó su enfoque creativo, inclinándola hacia una lírica más conceptual y profunda. La artista confiesa que la finitud de la vida le dio la urgencia necesaria para no dejar “amor en las manos” y realizar sus deseos sin esperar aprobaciones externas. Esa nueva versión de sí misma es la que hoy se planta en el escenario más exigente de Argentina, demostrando que el trap ha dejado de ser un fenómeno pasajero para convertirse en una pieza clave del rompecabezas musical contemporáneo.

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