El mundo financiero argentino se enfrenta a lo que los analistas han bautizado como un “Súper Miércoles”. En una jornada que definirá el pulso de la economía, se conjugarán dos eventos de alto impacto: una millonaria licitación de deuda del Tesoro en pesos y la publicación del dato de inflación de julio. En este escenario, la Casa Rosada busca sortear el desafío de renovar casi $15 billones en vencimientos, un monto que pone a prueba su estrategia económica.
Para lograr sus objetivos, el Ministerio de Economía ha delineado una táctica que busca extender los plazos de vencimiento y reducir la concentración de pagos a corto plazo. La estrategia incluye la reintroducción de bonos con vencimientos más largos, como los dollar-linked y los bonos Tamar, que se ajustan por la tasa mayorista. La mayoría de los analistas, sin embargo, no espera que el Tesoro logre renovar el 100% de los vencimientos, lo que agrega un factor de incertidumbre al mercado.
En este contexto, el Banco Central ha intervenido para facilitar la operación, habilitando una ventanilla de liquidez para los bancos. Esta medida les permite realizar pases activos con títulos del Tesoro a una tasa específica, con el objetivo de estabilizar las tasas de interés a corto plazo y generar la calma necesaria para que la licitación sea exitosa.
El otro gran evento del día es la publicación del dato de inflación de julio. Las expectativas de los analistas apuntan a que se ubicará alrededor del 1,8% mensual. Si el dato se mantiene contenido, podría fortalecer la estrategia del gobierno de evitar un aumento significativo de las tasas y de mantener la calma en el mercado cambiario, uno de los objetivos principales de la gestión. La situación, por lo tanto, plantea un desafío para la estrategia económica del gobierno, que busca mantener el control en un mercado volátil.