En un movimiento estratégico que subraya las crecientes tensiones políticas en Washington, el presidente Donald Trump ha anunciado una reorganización en la cúpula del FBI, nombrando a Andrew Bailey, actual fiscal general de Missouri, como nuevo subdirector de la agencia. Según el medio internacional El País, este nombramiento busca abordar las recientes controversias que han rodeado a la Administración, particularmente la relacionada con la gestión del ‘caso Epstein’.
Bailey, conocido por su lealtad a Trump y su historial como litigante en causas conservadoras, se unirá a Dan Bongino, un bloguero ultraconservador que también ocupa el cargo de subdirector. La decisión de Trump llega en un momento delicado, tras semanas de fricciones internas en el Gobierno. Bongino ha expresado públicamente su frustración con Pam Bondi, la fiscal general, por lo que él considera una falta de transparencia en la publicación de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero y depredador sexual que se suicidó en su celda en 2019.
Las tensiones en el seno del movimiento MAGA se intensificaron el mes pasado, cuando la Casa Blanca se vio envuelta en un debate sobre el manejo de la información del ‘caso Epstein’. Bongino, en entrevistas, criticó abiertamente la postura de Bondi, quien se había negado a divulgar más información, y llegó a amenazar con dimitir en julio, según informó la CNN. Este conflicto puso en evidencia la división entre los miembros del gabinete y obligó a Trump a intervenir, respaldando a Bondi públicamente a través de las redes sociales. A pesar de su historial de alimentar teorías conspirativas sobre Epstein, el presidente pidió a su base de seguidores que bajaran el tono de las críticas, lo que debilitó la posición de Bongino dentro del ala más radical del movimiento.
El nombramiento de Andrew Bailey, un abogado con una larga trayectoria en la defensa de políticas conservadoras, es visto como un intento de Trump de consolidar el liderazgo del FBI. A diferencia de Bongino, Bailey tiene un perfil más tradicional, con experiencia en demandas contra la administración de Joe Biden para frenar políticas sobre inmigración, préstamos estudiantiles y derechos de las personas transgénero. Su designación, que se ha hecho pública a través de un comunicado en el que anuncia su renuncia como fiscal, lo posiciona como una figura clave junto al director del FBI, Kash Patel, conocido por sus críticas a la institución.
Este nombramiento, sin embargo, se retrasó debido a una evaluación del Departamento de Justicia. Bailey, quien ya había sido considerado para un puesto en el gobierno durante la transición de Trump, ha expresado su compromiso con el servicio público a nivel nacional. Su llegada al FBI, junto con la presencia de Bongino y Patel, sugiere que Trump busca implementar una reforma drástica en la agencia, a la que a menudo ha criticado.
Mientras tanto, las tensiones en torno al ‘caso Epstein’ siguen latentes. El escándalo, que ha salpicado a diversas figuras de alto perfil, incluida la de Trump debido a su amistad de 15 años con el financiero, sigue siendo un punto de fricción en la política estadounidense, y la reorganización en la cúpula del FBI es solo el último capítulo de esta compleja saga.