Por Hechos de violencia, se suspendió Independiente vs. U de Chile

Los incidentes protagonizados por la parcialidad de Universidad de Chile durante el partido contra Independiente empañaron la Copa Sudamericana. El salvajismo expuso el fracaso de los operativos de seguridad y la fragilidad del espectáculo deportivo.

Foto: Marcelo Carroll

La noche del 20 de agosto se convirtió en un reflejo de las deficiencias del fútbol sudamericano. En el estadio Libertadores de América-Ricardo Bochini, un partido de octavos de final por la Copa Sudamericana se detuvo por la violencia desmedida de los hinchas de la U. de Chile. Desde la tribuna, la facción visitante no solo arrojó proyectiles y bombas de estruendo, sino que también arrancó butacas, causó destrozos en los sanitarios e incluso prendió fuego.

El ataque, dirigido hacia los aficionados de Independiente en las bandejas inferiores, obligó a las autoridades a tomar la drástica decisión de desalojar la grada, interrumpiendo un encuentro que se jugaba con aparente normalidad.

El caos escaló de forma alarmante. Si bien el aviso por altoparlantes y la presencia policial buscaban aplacar la situación, la respuesta de la seguridad fue tardía e inefectiva. El operativo, que según informes oficiales contaba con más de 650 efectivos, demostró ser incapaz de contener a los agresores.

Los jugadores se retiraron del campo y el partido se suspendió durante veinte minutos, un tiempo que sirvió de cacería cuando un grupo de la barra disidente de Independiente ingresó a la tribuna visitante para “buscar” a los agresores, agravando la brutalidad del conflicto.

Lo ocurrido no es un hecho aislado. La U. de Chile había recibido un apercibimiento previo de la CONMEBOL, una señal de alerta que fue ignorada por la organización. El suceso revela una triste constante en los torneos continentales: la violencia de las barras bravas sigue siendo un problema que supera la planificación, dejando a los clubes y a los aficionados genuinos a merced de la barbarie. Este episodio, más allá de los resultados deportivos, plantea un dilema para todo el continente.

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