Esta escalada responde a la incertidumbre generada por el escándalo de presuntas coimas que involucra a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a su familia. La crisis política exacerbó la volatilidad cambiaria, afectando tanto al dólar oficial como a las cotizaciones paralelas, como el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL).
Gustavo Gardey, cofundador de Bull Road Investments, señaló que la suba del tipo de cambio responde a factores políticos y monetarios. “El Gobierno está yendo muy por detrás de la curva contra el mercado”, aseguró, ya que persiste un problema de liquidez que no se resuelve con las medidas adoptadas por el Banco Central.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se defendió de las críticas, atribuyendo la volatilidad a un contexto preelectoral y calificó las tasas de interés como “endógenas”. Reconoció que esta situación podría impactar en el nivel de actividad en el corto plazo, aunque sostuvo la estrategia oficial.
El mercado observa con cautela y espera la licitación del próximo miércoles para evaluar la demanda de instrumentos financieros y la presión sobre las tasas. En este escenario, los contratos de dólar futuro indican una cotización mayorista prevista de $1.352 para finales de agosto y un ascenso a $1.551 para diciembre.
La tensión política y económica continúa siendo el principal motor detrás de la dinámica cambiaria, anticipando un mes decisivo en la agenda económica y electoral del país.