Fontevecchia analiza la justicia social intergeneracional de Milei, que sacrifica el presente para una futura riqueza. Cita a Kotlikoff y Piketty, señalando que el superávit es “mentiroso” al no reponer infraestructura. La juventud apoya esto, mientras los mayores no, ilustrando la tensión entre el beneficio inmediato y el largo plazo.













