El límite de la cafeína: La dosis máxima diaria que avala la ciencia

La ciencia ha establecido un umbral de seguridad para el consumo diario de café que busca balancear los beneficios cognitivos con los riesgos cardiovasculares y nerviosos.

La regla de los 400 miligramos y la variable de la taza

 

Organismos reguladores de la salud y la seguridad alimentaria, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., coinciden en que 400 mg de cafeína al día no representan un riesgo para la mayoría de los adultos sanos. Este consumo moderado, de hecho, se ha asociado a posibles beneficios como la reducción del riesgo de desarrollar Parkinson y diabetes tipo 2.

Sin embargo, el concepto de “taza” es una variable crucial. La cantidad de cafeína no es estandarizada, sino que depende directamente del método de preparación y el tipo de grano utilizado. Una taza de café filtrado (240 ml) puede contener entre 90 y 150 mg, mientras que un espresso puede superar los 60 mg en solo 30 ml. Por lo tanto, los expertos recomiendan contabilizar la dosis en miligramos para evitar el consumo excesivo de la molécula psicoactiva.

 

Riesgos al superar el umbral y grupos sensibles

 

Exceder los 400 mg diarios puede provocar una serie de efectos indeseados que afectan directamente el sistema nervioso y cardiovascular. Los síntomas más comunes son la ansiedad, el insomnio persistente y las palpitaciones (taquicardia). En casos de sobredosis severa, el consumo extremo de cafeína puede llevar a arritmias ventriculares y convulsiones, aunque son situaciones poco frecuentes.

Es fundamental considerar a los grupos de población sensibles, para quienes el umbral de seguridad se reduce drásticamente:

  • Embarazo y lactancia: Se recomienda limitar la ingesta a 200 mg por día o menos, ya que la cafeína atraviesa la placenta y puede afectar el desarrollo fetal o pasar a la leche materna.

  • Personas con trastornos de ansiedad o cardiovasculares: Aquellos que sufren de trastornos de pánico, hipertensión o arritmias deben limitar estrictamente su consumo, ya que la cafeína intensifica la frecuencia cardíaca y exacerba los síntomas de estrés.

La clave del consumo responsable radica en la individualización. Aunque la ciencia establece un límite general, la tolerancia varía según el metabolismo, el peso corporal y la capacidad de cada persona para procesar la cafeína a través de la enzima CYP1A2 en el hígado.

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