El 2025 se ha convertido en el año de la consolidación definitiva para el Tren Solar de La Quebrada.
El proyecto jujueño, que combina turismo de alta gama con tecnología de movilidad limpia, cerró el año con cifras que ratifican su éxito: un total de 49.357 pasajeros transportados y una operatividad que rozó la perfección técnica.
El balance anual destaca que el tren se ha transformado en un imán para el turismo interno: el 81% de los usuarios fueron turistas nacionales, seguidos por un 15% de jujeños que aprovecharon los beneficios provinciales y un 4% de visitantes extranjeros. La formación operó durante 280 días, cumpliendo con el 96% de los viajes programados en el corredor Volcán–Tilcara, lo que demuestra la estabilidad del sistema eléctrico en un entorno geográfico exigente.
Un cambio de estrategia decisivo
El dato más relevante del informe anual es el salto en la eficiencia comercial. A mitad de año, la administración implementó un cambio de modalidad operativa lanzando las “Experiencias 360 y 180”.
Esta decisión marcó un antes y un después: mientras que en el primer semestre la ocupación promediaba un 55%, en la segunda mitad del año la demanda se disparó, alcanzando un 99% de ocupación. Este ajuste permitió optimizar frecuencias y mejorar la experiencia del visitante, validando el nuevo modelo de gestión.
Impacto social y comunitario
Más allá de los tickets vendidos, el Tren Solar reforzó su rol social. A través de su programa de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), y con el apoyo de la Secretaría de Gestión de la Gobernación de Jujuy, 26.373 personas participaron de actividades gratuitas o educativas.
Estudiantes, comunidades locales y organizaciones formaron parte de recorridos educativos y visitas guiadas, integrando el tren a la vida cotidiana de la Quebrada.
Con estos resultados, el Tren Solar no solo se posiciona como una atracción turística, sino como un modelo de desarrollo territorial que respeta el entorno. Su funcionamiento silencioso y de bajo impacto ambiental protege el patrimonio de la Quebrada de Humahuaca, demostrando que la innovación tecnológica y la identidad cultural pueden avanzar sobre los mismos rieles.