Edad clave para proteger el cerebro
Richard Restak, neurólogo estadounidense y autor de “The Complete Guide to Memory”, estableció que a partir de los 65 años el cerebro pierde entre un 2% y un 4% de neuronas de forma natural.
El alcohol, clasificado como neurotoxina, acelera este deterioro al afectar memoria, atención y equilibrio. En esa etapa, el metabolismo hepático se ralentiza y cantidades moderadas generan efectos duraderos, como olvidos frecuentes y mayor riesgo de caídas.
La Organización Mundial de la Salud destaca que la exposición temprana modifica el desarrollo cerebral, mientras que interrupciones antes de los 40 años mejoran marcadores cardiovasculares y reducen cánceres hepáticos. Restak propone reducir el consumo en los 60 y eliminarlo totalmente a los 70 para preservar funciones cognitivas esenciales.
Impacto acumulativo por etapas vitales
Durante la adolescencia y los 20 años, el cuerpo recupera daños con mayor eficiencia, pero patrones habituales generan dependencia futura. A los 30, la regeneración celular disminuye y el hígado procesa etanol con menor capacidad.
Estudios revelan que abandonar el alcohol en la mediana edad, cerca de los 45 años, normaliza presión arterial, glucosa y sueño en semanas.
En mayores de 65, el riesgo de Alzheimer y demencias aumenta con el consumo prolongado, según datos de la Alzheimer’s Society. Antecedentes familiares amplifican estos efectos, pero la abstinencia ofrece protección inmediata contra trastornos del ánimo y accidentes.