La presión de las celebraciones impuestas
A medida que concluye el año, la proximidad de las cenas de Nochebuena y Navidad genera un fenómeno de estrés derivado de la presión social y cultural.
Sabina Alcarraz, psicóloga clínica y psicoterapeuta, explicó que desde el mes de noviembre aumentan las consultas de pacientes que anticipan malestar ante la obligatoriedad de compartir con parientes con quienes existe poca afinidad o vínculos dañados.
Según la especialista, las reuniones familiares exponen la falta de cohesión y las rispideces habituales en toda estructura familiar.
Los motivos de disputa suelen ser recurrentes. La política, la religión y el fútbol encabezan la lista de temas que desencadenan discusiones acaloradas.
Asimismo, la licenciada Alcarraz señaló que las rivalidades entre hermanos y las tensiones con la familia política —especialmente entre nueras, suegras y cuñados— son focos de conflicto frecuentes.
En este escenario, el balance de fin de año de logros personales puede despertar sentimientos de envidia o frustración en quienes no alcanzaron sus metas, lo que dificulta la posibilidad de celebrar el éxito ajeno.