La localidad pampeana de Toay se encuentra bajo vigilancia epidemiológica luego de que el Instituto ANLIS-Malbrán ratificara que una mujer falleció víctima de botulismo. Las autoridades sanitarias de la provincia investigan además una segunda muerte que presentaba cuadros clínicos similares, aunque la escasez de muestras recolectadas ha dificultado, por el momento, una validación diagnóstica concluyente. Hasta la fecha, no se han registrado nuevos ingresos hospitalarios relacionados, pero los protocolos de monitoreo permanecen activos en toda la región para detectar posibles afectados de forma temprana.
En el marco de las actuaciones judiciales, la policía provincial y el área de Bromatología realizaron un allanamiento en una vivienda de Toay donde se habrían fabricado alimentos artesanales. Durante el procedimiento, los investigadores incautaron diversos frascos y productos que quedaron bajo análisis técnico para verificar la presencia de la toxina. El inmueble fue clausurado preventivamente para evitar cualquier manipulación de sustancias peligrosas mientras se aguardan los resultados periciales que conecten las conservas con el brote.
El botulismo es una afección neuroparalizante extremadamente severa, originada por la bacteria Clostridium botulinum, que prolifera en entornos con ausencia de oxígeno como envases mal esterilizados. Los especialistas de la Sociedad Argentina de Infectología advierten que los síntomas suelen manifestarse entre 12 y 36 horas después de la ingesta, provocando fatiga extrema, visión doble, sequedad bucal y una debilidad muscular que desciende por el cuerpo. Al ser una de las toxinas más letales que existen, la rapidez en la atención médica es vital para evitar una parálisis respiratoria que puede ser fatal.
Para mitigar riesgos, los organismos de salud enfatizan la importancia de no consumir alimentos de latas golpeadas o frascos con tapas hinchadas. En el caso de las preparaciones domésticas, se recomienda someter las conservas a un proceso de ebullición prolongado antes de servirlas, ya que el calor intenso es capaz de inactivar la toxina. Asimismo, es fundamental mantener la cadena de frío y utilizar agua potable en toda manipulación de ingredientes. Dado que la enfermedad no se contagia entre humanos, la prevención se centra exclusivamente en la seguridad alimentaria y la higiene rigurosa durante la elaboración de productos artesanales.