Los trenes larga distancia ante el riesgo inminente de una desaparición total

El Gobierno suspendió indefinidamente los trenes a Córdoba y Tucumán, mientras avanza la privatización de Trenes Argentinos bajo formato de Sociedad Anónima. Gremios denuncian un “lock-out” patronal que utiliza el mal estado de las vías para eliminar el transporte de pasajeros.

El sistema de transporte ferroviario de larga distancia en Argentina atraviesa un proceso de contracción que amenaza con su desaparición definitiva. Tras la clausura del trayecto hacia Bahía Blanca, el Poder Ejecutivo ratificó ahora la interrupción sin fecha de retorno de los servicios que vinculan la terminal de Retiro con Rosario, Córdoba y Tucumán. Si bien la firma concesionaria Nueva Central Argentino (NCA) atribuye la medida al deterioro de los durmientes tras un siniestro ocurrido en septiembre, el gremio La Fraternidad denunció un “lock-out” patronal. Según el sindicato conducido por Omar Maturano, el argumento técnico es una fachada para desmantelar el transporte de pasajeros, ya que las formaciones de carga continúan operando sobre la misma infraestructura deteriorada.

Esta parálisis operativa se produce en un contexto de fuerte reconfiguración política del sector. El Gobierno Nacional, mediante la aplicación del Decreto 70/2023, completó la transformación jurídica de Trenes Argentinos, que dejó de ser una Sociedad del Estado para convertirse en una Sociedad Anónima Unipersonal. Esta mutación legal, confirmada por la Inspección General de Justicia, es el paso administrativo previo y necesario para habilitar la transferencia de la compañía al sector privado. El plan de la gestión libertaria busca replicar este modelo en otras dependencias estatales como la Casa de Moneda o Radio y Televisión Argentina, bajo la premisa de reducir el gasto público y delegar la gestión de infraestructura en manos empresariales.

La situación del ramal Mitre es particularmente polémica, dado que la actual administración extendió la concesión de NCA hasta el año 2032, a pesar de los informes previos que señalaban un déficit crónico en el mantenimiento de las vías durante las últimas décadas. La falta de inversión en los rieles no solo ha provocado descarrilamientos constantes, sino que ahora sirve como justificación para eliminar frecuencias que resultan vitales para las economías regionales. Mientras los prestadores privados aseguran que deben realizar relevamientos exhaustivos para garantizar la seguridad, las organizaciones de trabajadores advierten que se está privando a los sectores de menores recursos de la única alternativa de transporte económicamente accesible.

El escenario actual evoca el proceso de achicamiento ferroviario iniciado en la década de los 90, cuando la red nacional se redujo drásticamente, impactando en la conectividad de cientos de localidades. En la provincia de Buenos Aires, el antecedente de las empresas Ferroexpreso Pampeano y Ferrosur Roca refuerza el temor social: tras suspensiones que inicialmente se presentaron como temporales por fallas en las vías, los servicios nunca fueron restablecidos. De consolidarse esta tendencia, el mapa ferroviario argentino podría quedar limitado exclusivamente al transporte de mercancías, dejando el traslado de personas librado a la oferta del transporte automotor y aéreo.

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