Noelia Marzol respondió a críticas por video familiar

La bailarina, Noelia Marzol, defendió su derecho a expresar afecto hacia su esposo, Ramiro Arias, frente a sus hijos tras recibir críticas por un video familiar, cuestionando la moralidad de los usuarios que juzgaron un gesto natural de amor.

El descargo de la actriz puso el foco en la contradicción de ciertos usuarios de internet. Foto: NA.

La dinámica de la vida privada en las plataformas digitales volvió a generar debate tras la publicación de un video de la bailarina Noelia Marzol. En la grabación, realizada en una pileta, se observaba a la actriz junto a su esposo, el exfutbolista Ramiro Arias, y su hija menor, Alfonsina.

El registro capturó un momento de afecto entre la pareja que desencadenó una serie de comentarios negativos por parte de algunos seguidores, quienes consideraron el gesto como inadecuado ante la presencia de menores.

Ante las recriminaciones, la protagonista de la obra teatral “Sex” utilizó sus canales oficiales para responder a los cuestionamientos. Marzol argumentó que la demostración de cariño entre los padres constituye un ejemplo positivo para la educación emocional de sus hijos.

Según la artista, naturalizar el amor y el respeto físico en el hogar es una decisión consciente en la crianza de Donatello y Alfonsina, por lo que desestimó las críticas que buscaban otorgarle una connotación negativa al encuentro familiar.

El descargo de la actriz puso el foco en la contradicción de ciertos usuarios de internet. Marzol señaló que resulta llamativo el juicio sobre un beso marital mientras se suelen ignorar comportamientos de violencia o falta de respeto que también circulan en redes sociales. La bailarina enfatizó que no permitirá que las opiniones externas condicionen la forma en que se vincula con su marido dentro de su núcleo doméstico, reafirmando la autonomía de su familia.

Este episodio se suma a una tendencia creciente donde la maternidad de las figuras públicas es sometida a una vigilancia constante por parte de las audiencias. El cruce de opiniones evidenció una brecha entre quienes sostienen visiones conservadoras sobre la exposición del afecto y aquellos que defienden la libertad de los padres para establecer sus propios límites. La respuesta de la artista obtuvo tanto apoyo como rechazo, reflejando la polarización habitual en los foros de discusión digital.

La situación plantea un interrogante sobre los límites de la intimidad y la intervención del público en los hogares ajenos. Queda en el aire la reflexión sobre si la mirada externa está perdiendo la capacidad de distinguir entre un acto de afecto y uno de exhibicionismo, y qué impacto tiene este juicio permanente en la construcción de la identidad familiar en tiempos de sobreexposición.

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