Con apenas 12 años, el argentino Faustino Oro se ha consolidado como la figura más descollante del ajedrez juvenil a nivel global. Recientemente, la influyente plataforma Chess.com lo condecoró con el título de mejor jugador infantil del año, una distinción que se suma a una serie de laureles obtenidos durante un ciclo excepcional. Este reconocimiento coincide con su elección como el deportista revelación internacional por parte de la prensa española, donde superó en votación popular a figuras emergentes del fútbol y la natación europea, demostrando que su impacto trasciende los tableros.
La Federación Internacional de Ajedrez también ha validado este ascenso meteórico al nombrarlo el mejor exponente juvenil tras una consulta mundial. Su desempeño en torneos de categoría absoluta ha roto todos los moldes para un jugador de su edad: en el último certamen ecuménico de partidas rápidas, logró escalar posiciones de manera drástica, venciendo a grandes maestros de élite que lo superaban ampliamente en experiencia y puntaje internacional. Actualmente, tras su mudanza a Europa, el joven albiceleste ostenta un crecimiento en su escalafón que refleja una madurez estratégica inusual para su corta vida.
El gran desafío para este 2026 radica en la carrera por el título de Gran Maestro, la máxima jerarquía que otorga la disciplina. Oro ya ha completado dos de los tres requisitos necesarios para este nombramiento, logrando hitos históricos en certámenes disputados en Madrid y Buenos Aires. Su capacidad para entablar y ganar frente a leyendas del ajedrez lo sitúa en una posición privilegiada para intentar batir el récord mundial de precocidad en la obtención de este rango, una marca que actualmente pertenece al estadounidense Abhimanyu Mishra.
El cronómetro corre a favor del joven talento, quien tiene como fecha límite marzo de este año para grabar su nombre como el Gran Maestro más joven de todos los tiempos. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención cada uno de sus movimientos, anticipando que el futuro del ajedrez tiene en Faustino Oro a un protagonista central. Su destreza no solo ha renovado el interés por esta actividad en Argentina, sino que ha posicionado al país nuevamente en el mapa de la excelencia competitiva mundial.