Un revelador estudio titulado “Radiografía de la vida real” ha logrado penetrar en el hermético mundo de las favelas brasileñas para entrevistar a casi 4.000 personas vinculadas al comercio de estupefacientes. La investigación, realizada por Data Favela, arroja luz sobre un colectivo estigmatizado, revelando que el 58% de estos individuos abandonaría la delincuencia de inmediato si contara con una alternativa laboral legal que garantizara el sustento de sus familias. El informe desmitifica la idea de que el crimen es un camino hacia la opulencia, ya que dos tercios de los encuestados perciben ingresos mensuales que apenas rondan los 500 euros, una cifra que los mantiene dentro de los umbrales de la pobreza pese a los riesgos extremos que asumen.
El perfil promedio resultante del sondeo muestra a hombres jóvenes, afrodescendientes y con niveles educativos incompletos, quienes ingresan a la estructura criminal principalmente por carencias materiales y falta de horizontes profesionales. Resulta significativo que un tercio de los consultados compatibilice la venta de drogas con empleos formales, lo que evidencia una búsqueda de estabilidad que el narcomenudeo no les proporciona. Además, la encuesta desmorona prejuicios sociales al señalar que el 75% creció en entornos familiares presentes y que la gran mayoría, el 84%, rechaza categóricamente que sus hijos sigan sus pasos en el hampa.
La metodología del estudio fue clave para su éxito, ya que las entrevistas fueron conducidas por residentes de las mismas comunidades, lo que generó un clima de confianza y veracidad imposible de obtener para agentes externos o gubernamentales. Los testimonios recogidos muestran anhelos convencionales: el deseo de una vivienda propia, acceso a tecnología o el sueño de viajar. Sin embargo, la realidad cotidiana de estos “peones” del tráfico está marcada por la salud mental deteriorada, el estrés crónico y el confinamiento de facto en sus propios barrios por temor a bandas rivales o a la violencia institucional.
Desde la Central Única de Favelas (CUFA), impulsora del proyecto, se sostiene que la solución a la inseguridad no radica exclusivamente en el enfoque punitivo, sino en la creación de políticas públicas robustas de empleo y emprendimiento. Los datos sugieren que la criminalidad en las periferias brasileñas es, en gran medida, una respuesta a la exclusión económica. Por ello, el estudio propone un cambio de paradigma que trate a estos ciudadanos no solo como infractores, sino como individuos que, ante una oportunidad de inserción real en el mercado lícito, elegirían una vida alejada de los fusiles y la persecución policial.