Aunque su nombre evoca las mesas de té londinenses, el origen de los English Muffins es una historia de migración y adaptación. Nacieron en el siglo XIX de la mano de Samuel Bath Thomas, un inmigrante británico en Nueva York que buscaba recrear los “crumpets” de su tierra natal. Al no contar con los moldes tradicionales, desarrolló un pan más firme que se cocinaba directamente en una plancha caliente. El resultado fue un éxito rotundo: un panecillo que, al abrirse a mano (nunca con cuchillo), revela una superficie irregular de “nooks and crannies” (recovecos y grietas), ideales para absorber la manteca.
La clave del éxito reside en la hidratación de la masa y el proceso de fermentación. Al utilizar una proporción equilibrada de harina, leche y levadura, se logra una textura elástica que, tras un reposo adecuado, desarrolla los sabores característicos del pan artesanal. Un detalle fundamental es el uso de semolín o harina de maíz en la base. Este ingrediente no solo evita que la masa se pegue a la sartén, sino que aporta ese “crunch” distintivo que define la experiencia sensorial al morderlos.
Para el público adulto que valora la practicidad, este método ofrece una ventaja logística insuperable. El proceso de cocción en sartén, a fuego bajo, permite un control visual absoluto del punto de dorado. Es, además, una excelente oportunidad para redescubrir la cocina de aprovechamiento: los muffins pueden congelarse y, al ser tostados, recuperan toda su frescura, convirtiéndose en el aliado perfecto para desayunos rápidos o los clásicos Huevos Benedict.
Receta: English Muffins Caseros
Para obtener unos 10 a 12 panecillos, seguí estos pasos sencillos:
Ingredientes:
500 g de harina 000 o de fuerza.
300 ml de leche tibia.
10 g de levadura seca (o 30 g de fresca).
1 cucharada de azúcar.
1 cucharadita de sal.
40 g de manteca pomada.
Semolín o polenta fina (para espolvorear).
Preparación:
Activación: Disolver la levadura y el azúcar en la leche tibia. Dejar espumar por 10 minutos.
Amasado: Mezclar la harina con la sal, añadir la leche activada y, finalmente, la manteca. Amasar hasta lograr un bollo liso y elástico (unos 10 minutos).
Primer Leudado: Dejar descansar la masa en un bowl aceitado, tapado, hasta que duplique su tamaño (1 hora aprox.).
Formado: Estirar la masa de 2 cm de espesor sobre una superficie con abundante semolín. Cortar discos con un cortante circular. Pasarlos por más semolín y dejar leudar otros 30 minutos.
Cocción: Calentar una sartén de fondo grueso a fuego corona o muy bajo. Cocinar los muffins unos 7 a 8 minutos por lado. Deben dorarse sin quemarse para que el calor llegue al centro.
Tip de “La Redacción”: Para preservar la textura interna, abrí los muffins clavando un tenedor en todo su contorno y tirando hacia afuera. Evitá el cuchillo, ya que el corte liso “aplasta” los huecos donde debe fundirse la manteca.