Honnold, el escalador de lo imposible irá al Taipei 101 y lo transmite netflix

Netflix transmitirá el intento reprogramado de Honnold en el rascacielos Taipei 101

Alex Honnold, el hombre de las proezas
Alex Honnold, el hombre de las proezas

Alex Honnold vuelve a colocarse en el centro de la conversación global sobre el límite humano. El escalador estadounidense, considerado por muchos como una de las figuras más influyentes de la escalada contemporánea, se prepara para un desafío urbano excepcional: ascender en estilo libre el rascacielos Taipei 101, uno de los edificios más emblemáticos del mundo.

El intento, que originalmente estaba previsto para el 24 de enero de 2026, fue finalmente reprogramado y será transmitido por Netflix como un evento especial en vivo, con una cobertura global que busca llevar la escalada más allá del nicho deportivo y convertirla en un fenómeno cultural de alcance masivo.

A sus 40 años, Honnold representa un tipo singular de atleta: alguien capaz de transformar la montaña —o incluso una torre de acero y cristal— en un escenario de exploración extrema, pero también de disciplina silenciosa.

Nacido en Sacramento, California, en 1985, Honnold comenzó a escalar desde niño, atraído por la lógica del movimiento vertical y la concentración absoluta que exige el deporte. Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una carrera marcada por rutas imposibles, ascensos sin protección y récords que redefinieron la escalada moderna.

 

Su nombre se volvió mundialmente conocido tras Free Solo, el documental que registró su ascenso sin cuerda a “Freerider”, en El Capitán, Yosemite. Esa hazaña, premiada con un Oscar, no solo lo catapultó a la fama, sino que instaló un debate sobre el riesgo, la ética del deporte extremo y la mente necesaria para enfrentar el vacío con calma.

Alex Honnold, el hombre que realiza proezas imposibles desde la escalada
Alex Honnold, el hombre que realiza proezas imposibles desde la escalada

Desde entonces, su trayectoria sumó desafíos de altísima dificultad: la cara noroeste de Half Dome, travesías históricas en Patagonia junto a Tommy Caldwell, y ascensos en condiciones remotas como el monolito Ingmikortilaq en Groenlandia.

Ahora, Taipei 101 abre un nuevo capítulo: una estructura de 508 metros y 101 pisos que traslada el desafío desde la roca natural hacia la arquitectura contemporánea. Para Honnold, la lógica es la misma: buscar un objetivo único, monumental, que exija precisión y control total.

La transmisión de Netflix, además, convierte la escalada en un evento mediático inédito. No se trata solo de un reto físico, sino también de un acontecimiento global que mezcla deporte, espectáculo y tensión real. El propio Honnold ha señalado que lo que lo atrae es justamente esa mezcla entre singularidad y dificultad: “Es difícil conseguir permisos para escalar un edificio. Si tengo la oportunidad, debo aprovecharla”.

Sin embargo, su figura no se reduce al vértigo. En paralelo a su carrera deportiva, Honnold construyó una dimensión pública vinculada al compromiso social y ambiental. En 2012 fundó la Honnold Foundation, que financió más de un centenar de proyectos de energía solar en comunidades vulnerables. También conduce el pódcast Planet Visionaries, dedicado a científicos y activistas climáticos.

En el plano personal, comparte su vida con su esposa Sanni McCandless y sus dos hijas pequeñas. Esa combinación entre familia, activismo y riesgo extremo define el perfil de un hombre que no parece buscar la muerte, sino una forma radical de concentración vital.

El ascenso reprogramado al Taipei 101 no es solo una postal para Netflix: es otro paso en la carrera de un atleta que convirtió la escalada en una narrativa global. Sin exageraciones, pero con una épica inevitable, Honnold vuelve a recordarle al mundo que todavía existen personas capaces de mirar una pared imposible… y empezar a subir.

 
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