Riesgo país en mínimos y bonos en alza: señales de reapertura financiera

La mejora de los activos acerca al país a volver a emitir deuda en el exterior.

Bonos en alza.
Bonos en alza.

La plaza financiera argentina cerró una jornada con señales claras de distensión, en un contexto marcado por la suba de los bonos soberanos, el avance de las acciones y una nueva caída del riesgo país, que se ubicó en la zona de los 500 puntos básicos. El indicador que elabora JP Morgan retrocedió hasta los 513 puntos, su nivel más bajo desde junio de 2018, y consolidó una racha descendente que alimenta expectativas de una reapertura del acceso a los mercados internacionales de crédito.

El movimiento estuvo acompañado por una mejora generalizada de los precios de los bonos en dólares, que registraron subas promedio del 1,1%. En paralelo, el mercado accionario local encadenó su quinta rueda consecutiva en alza: el índice S&P Merval ganó otro 1,1% y alcanzó un nuevo récord nominal, impulsado por papeles del sector financiero y energético.

La combinación de estos factores volvió a poner en agenda la posibilidad de que el Tesoro evalúe una nueva emisión de deuda en el mercado voluntario, algo que no ocurre desde el primer cuatrimestre de 2018. En el mercado señalan que, de sostenerse la tendencia, una compresión adicional del riesgo país hacia la zona de los 400 puntos básicos permitiría colocar bonos Globales en Wall Street a tasas cercanas al 8% anual en dólares, niveles similares a los que hoy enfrentan grandes empresas argentinas cuando emiten Obligaciones Negociables.

Una eventual vuelta al financiamiento externo tendría efectos directos sobre el frente cambiario y el perfil de vencimientos. El 9 de julio próximo el país enfrenta pagos por unos USD 4.200 millones correspondientes a Bonares y Globales, y la posibilidad de refinanciarlos en el mercado aliviaría la presión sobre las reservas y reduciría la demanda de dólares por parte del Tesoro en el corto plazo.

En el plano cambiario, el dólar oficial cerró a $1.460 en el Banco Nación, mientras que el Banco Central volvió a intervenir en el mercado y compró USD 39 millones, en una señal de mayor equilibrio entre oferta y demanda. La mejora del clima financiero también se reflejó en una mayor estabilidad en los tipos de cambio financieros y en una moderación de la volatilidad.

Analistas del mercado destacaron que el contexto actual abre una “ventana de oportunidad” para ordenar la curva de vencimientos. El economista Federico Domínguez subrayó que Argentina “entra en zona de emisión en los mercados internacionales” y sostuvo que el mercado local tiene la liquidez suficiente para acompañar una colocación externa. En esa línea, consideró conveniente emitir deuda a plazos más largos y utilizar esos fondos para recomprar títulos de corto vencimiento, como los AL29/30 y GD29/30.

Domínguez remarcó además que, aunque el costo financiero pueda resultar algo más elevado en una primera colocación, los beneficios macroeconómicos de despejar la curva corta serían significativos: mayor acumulación de reservas, reducción de la incertidumbre cambiaria, expansión del crédito y un impulso adicional al crecimiento económico.

Con bonos firmes, acciones en máximos y un riesgo país en mínimos de casi siete años, el mercado empieza a testear un escenario que hasta hace poco parecía lejano: el regreso gradual de la Argentina al financiamiento internacional. El desafío será sostener la consistencia fiscal y la estabilidad macro para que esta mejora no sea apenas un rebote, sino el inicio de una nueva etapa.

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