Reforma laboral: el Senado vuelve al centro del debate y los gobernadores marcan agenda

Las provincias piden garantías productivas y un esquema de transición federal a cambio de apoyo.

Diego Santilli el Ministro del Interior.
Diego Santilli el Ministro del Interior.

El tratamiento de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei volvió a instalarse como uno de los ejes más sensibles de la agenda parlamentaria de este verano. Con sesiones extraordinarias convocadas para febrero, el oficialismo busca acelerar un paquete de cambios que apunta a flexibilizar el mercado de trabajo, reducir costos de despido y modificar reglas históricas de negociación colectiva, en un contexto de fuerte resistencia sindical y tensiones políticas dentro del Congreso.

Según reconstrucciones recientes, el Ejecutivo pretende que la discusión se abra en el Senado, donde La Libertad Avanza cuenta con menor peso propio y necesita acuerdos transversales para avanzar. La iniciativa incluye cambios en el cálculo de indemnizaciones, mecanismos como fondos compensatorios, habilitación de pagos en moneda extranjera o billeteras digitales, y nuevas modalidades en vacaciones y horas extra, además de restricciones al derecho de huelga mediante la ampliación de actividades consideradas esenciales.

En paralelo, desde la oposición peronista también comenzó a ordenarse una respuesta política. La diputada y ex ministra de Trabajo Kelly Olmos presentó su propio proyecto alternativo, con foco en “salvaguardar derechos” y adaptar el sistema laboral a transformaciones tecnológicas sin avanzar en una precarización generalizada. Su iniciativa incluye reducción progresiva de jornada, regulación del trabajo en plataformas y fortalecimiento de convenios colectivos.

El rol de los gobernadores y el pedido a Santilli

En este escenario, los gobernadores comenzaron a jugar un papel decisivo como articuladores de demandas territoriales frente al Gobierno nacional. En reuniones políticas recientes, varios mandatarios provinciales trasladaron al ministro del Interior, Diego Santilli, un planteo común: que cualquier reforma laboral contemple impactos diferenciados según estructura productiva regional y no derive en un esquema uniforme pensado solo desde el AMBA.

De acuerdo con fuentes legislativas consultadas en distintos despachos, los gobernadores reclamaron tres puntos centrales:

  • Un esquema de transición gradual para no desestabilizar empleo formal en economías frágiles.

  • Incentivos específicos para pymes, que concentran el trabajo privado en el interior.

  • Garantías de diálogo federal, para que provincias tengan voz en reglamentación e implementación.

El mensaje fue claro: acompañar reformas estructurales puede ser viable, pero no a costa de desfinanciar mercados laborales locales ni debilitar condiciones básicas en sectores donde el Estado provincial absorbe gran parte del empleo.

Un debate abierto y de alta conflictividad

El oficialismo sostiene que la reforma es clave para atraer inversiones y reducir rigideces, mientras sindicatos ya anticiparon medidas de fuerza si se avanza con artículos que recorten derechos de huelga o abaraten despidos.

En paralelo, sectores empresariales apoyan cambios pero reclaman previsibilidad jurídica, y dentro del peronismo se busca ordenar una respuesta legislativa más propositiva, como expresa el proyecto de Olmos.

Con febrero como punto de arranque, la reforma laboral aparece así como un campo de disputa mayor: entre flexibilización y protección, entre Nación y provincias, y entre un Gobierno decidido a avanzar rápido y un Congreso que aún negocia sus propios equilibrios.

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Jujuy proyecta un aumento de la producción minera en 2026

El ministro de Minería, José Gómez, aseguró que están dadas las condiciones para superar los niveles de desarrollo de 2025. Con el foco en la sustentabilidad, la provincia busca transformar la riqueza del suelo en empleo local y crecimiento económico.