La provincia de San Luis se convirtió esta semana en la primera jurisdicción argentina en recibir una capacitación directa de la DEA para sus fuerzas de seguridad locales. El gobernador Claudio Poggi, junto a la ministra de Seguridad Nancy Sosa, destacó que este vínculo institucional —que se había interrumpido tras su primera gestión en 2014— es fundamental para revertir la “decadencia” en materia de seguridad que afectó a la provincia en la última década. El mandatario fue enfático: ante un enemigo con gran poder económico y logístico, la inteligencia y la cooperación internacional son las únicas vías de éxito.
La capacitación aborda módulos críticos para el combate del crimen organizado moderno: inteligencia criminal, grupos operativos conjuntos, control de precursores químicos, blanqueo de capitales y explotación de redes sociales. Esta iniciativa se suma a la reciente conformación del Comando Unificado, que integra a la Policía de San Luis con fuerzas federales como Gendarmería Nacional, la Policía Federal y la PSA, buscando sellar las fronteras provinciales ante el avance de las bandas narco.
El discurso de Poggi subrayó una visión integral de la seguridad. Para el gobernador, la lucha contra el narcotráfico no es solo una cuestión de orden público, sino una política de desarrollo económico. “¿Quién va a invertir en una provincia insegura donde el narcotráfico maneje el territorio?”, se preguntó ante los agentes, afirmando que el éxito de sus tareas tiene un vínculo directo con las oportunidades de trabajo. Bajo esta premisa, la seguridad se posiciona como el cimiento necesario para que el sector privado confíe en el territorio puntano.
La presencia de la DEA en San Luis es el resultado de intensas gestiones ante el Ministerio de Seguridad de la Nación y la Embajada de los Estados Unidos. Esta “red de protección” que intenta tejer el gobierno de Poggi busca evitar el “efecto mutación”, donde el endurecimiento de los controles en provincias vecinas desplaza la actividad delictiva hacia zonas con menor vigilancia. Al elevar el estándar de capacitación de su policía, San Luis busca dejar de ser una opción viable para el ingreso de estupefacientes.
Con este paso, la gestión de Poggi reafirma un giro hacia una política de seguridad proactiva e internacionalizada. Mientras los agentes se especializan en técnicas avanzadas de investigación, el gobierno provincial envía un mensaje claro al sector productivo: el Estado recupera el control de las calles para garantizar que el futuro de San Luis esté ligado al trabajo y no a la economía delictiva.