Fin de ciclo en el Indec: Marco Lavagna renunció tras lanzar el nuevo IPC

El economista dejó la dirección del organismo técnico en medio de tensiones salariales y a solo ocho días de que se difunda la primera medición de inflación con la metodología actualizada. Su gestión marcó la continuidad de la transparencia tras la intervención de Guillermo Moreno.

En una decisión que sacudió el tablero económico este lunes, Marco Lavagna presentó su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El funcionario, que había asumido en diciembre de 2019, oficializó su salida apenas un mes después de haber implementado la actualización más profunda del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de los últimos años. Fuentes oficiales confirmaron que, si bien la transición técnica estaba encaminada, el desgaste por los salarios congelados dentro del instituto y el clima de ajuste estatal precipitaron el fin de su ciclo al frente del organismo rector de las estadísticas públicas.

La salida de Lavagna es significativa por el peso histórico de su gestión. Tras el oscuro período de intervención y manipulación de datos liderado por Guillermo Moreno entre 2007 y 2015, el Indec inició un proceso de normalización y transparencia bajo la conducción de Jorge Todesca. Lavagna, economista de origen peronista y vinculado al Frente Renovador, logró consolidar esa institucionalidad, manteniendo los estándares de calidad técnica a pesar de los cambios de signo político. Paradójicamente, el propio Lavagna había sido multado años atrás por el morenismo cuando, desde la consultora Ecolatina, publicaba datos de inflación que contradecían las cifras oficiales del “apagón estadístico”.

La renuncia se produce en un momento de extrema sensibilidad técnica. Este mes entró en vigencia el nuevo IPC, que moderniza la canasta de consumo basándose en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-18. El cambio metodológico es ambicioso: amplía la muestra a 500.000 precios mensuales en 39 aglomerados urbanos e incorpora una nueva división de gastos vinculada a seguros y servicios financieros. La digitalización total del relevamiento mediante tablets y la actualización de los ponderadores buscaban ofrecer una radiografía más fiel del impacto de la inflación en el bolsillo de los argentinos, en un contexto de alta volatilidad de precios.

Desde los sectores gremiales, la noticia fue recibida con cautela y preocupación. Raúl Llaneza, delegado de ATE Indec, advirtió sobre la inoportunidad de la dimisión a tan solo ocho días de que se conozcan los primeros resultados de la nueva medición. “Nos pone en alerta; exigimos un Indec independiente del poder político”, señaló el dirigente. Ahora, el desafío del Gobierno será designar un reemplazo que garantice la autonomía técnica del organismo, evitando que las estadísticas vuelvan a ser objeto de sospechas en un año clave para la estabilización económica y la relación con organismos internacionales como el FMI.

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