El avance de Pekín ante el repliegue multilateral de Washington

Pekín expande su influencia diplomática y económica aprovechando el repliegue multilateral de Estados Unidos. Mediante inversiones estratégicas y alianzas selectivas, Xi Jinping busca consolidar un orden multipolar que proteja la supervivencia de su régimen y debilite la presencia estadounidense en Asia.

Xi Jinping

En un escenario de creciente tensión global, China ha comenzado a ocupar los espacios diplomáticos que Estados Unidos deja vacantes tras su salida de decenas de organismos internacionales. Mientras la administración de Donald Trump profundiza su aislamiento, el presidente Xi Jinping refuerza sus vínculos con potencias europeas y naciones del hemisferio norte, promoviendo la idea de un equilibrio mundial más igualitario. Según expertos consultados por DW, la brecha de influencia entre ambas potencias se reduce velozmente, apoyada por una percepción global que vaticina un protagonismo chino cada vez más sólido en la próxima década.

El Sur Global y la economía de exportación

La estrategia del gigante asiático se apoya firmemente en su red de inversiones en países emergentes, principalmente a través de su ambicioso programa de infraestructura que conecta Asia, África y Latinoamérica. A pesar de haber moderado el volumen de sus desembolsos por riesgos financieros, Pekín reportó un crecimiento económico sostenido y una balanza comercial récord en 2025, impulsada por mercados alternativos al estadounidense. Este músculo financiero le permite consolidar su imagen como una alternativa de estabilidad frente a lo que denomina el “hegemonismo” de Occidente.

Alianzas transaccionales y bloques autoritarios

La relación de Pekín con Moscú y Pionyang despierta recelos en la comunidad internacional, aunque los especialistas sugieren que estos vínculos son fundamentalmente utilitarios. El objetivo no es una unión basada en ideales compartidos, sino una coordinación estratégica para contrarrestar la hegemonía de EE. UU. en foros como las Naciones Unidas, donde el bloque de regímenes autoritarios ha comenzado a votar de forma alineada en temas sensibles como derechos humanos y conflictos regionales.

Liderazgo por conveniencia y supervivencia interna

Pese a su expansión, los analistas sostienen que la meta de China no es un reemplazo total del orden vigente, sino garantizar la continuidad de su propio sistema de gobierno. Pekín opta por un liderazgo selectivo, interviniendo solo en organismos que afectan directamente sus intereses nacionales, como la OMS para aislar a Taiwán, o en regiones críticas como el Mar de China Meridional. El objetivo final parece ser debilitar la presencia estadounidense en el Pacífico, asegurando su autonomía regional antes que una dominación global absoluta.

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