Factores de riesgo y predisposición racial
El cáncer de vejiga urinaria, aunque representa una pequeña parte de las enfermedades oncológicas en perros, genera una alta mortalidad. En el sector canino, las hembras de la raza Scottish Terrier encabezan la lista de mayor vulnerabilidad.
A este grupo se sumaron razas como los Pastores de Shetland, Beagles y West Highland White Terriers. Por el contrario, en la especie felina, el diagnóstico ocurrió con mayor frecuencia en machos de pelo corto.
La investigación asoció la predisposición de los gatos con la obstrucción uretral y la retención de orina. Estos cuadros clínicos provocaron inflamaciones crónicas en la vejiga, lo que derivó en el desarrollo de células cancerígenas. En ambas especies, la edad media del diagnóstico se ubicó entre los 9 y los 11 años, lo que confirmó que el envejecimiento es un determinante crítico.
El entorno y la salud preventiva
El contacto con productos químicos externos demostró ser un factor de riesgo relevante en los canes. La exposición a herbicidas, insecticidas y ciertos antiparasitarios aumentó las probabilidades de desarrollar carcinomas uroteliales invasivos.
No obstante, el estudio identificó que la alimentación desempeñó un rol protector importante. El consumo regular de vegetales se vinculó con una disminución en la incidencia de esta patología.
En el caso de las afecciones renales, que resultan menos frecuentes que las de vejiga, el carcinoma renal primario destacó como la neoplasia más común en animales adultos. A excepción de una predilección hereditaria detectada en el Pastor Alemán para desarrollar cistadenocarcinomas, no se hallaron otras tendencias raciales marcadas en los riñones.