La temporada de verano en Mar del Plata sumó un nuevo foco de conflicto en el cruce entre el espectáculo y la política. La actriz Fátima Flórez, quien se encontraba programada para ser la figura central de una tradicional fiesta anual en la discoteca Punto G, fue dada de baja de la grilla de actividades tras un reclamo interno del plantel de artistas y empleados del establecimiento.
La decisión fue tomada por la propietaria del local, identificada en el ambiente nocturno como Mariel, luego de que el elenco estable manifestara su rechazo formal a compartir el escenario con la imitadora.
Según trascendió, el personal fundamentó su postura en la cercanía de Flórez con el primer mandatario, Javier Milei, alegando que dicha relación representa una contradicción frente a los reclamos del colectivo por la preservación de derechos adquiridos.
Conflicto de valores e identidad
La celebración, que en ediciones anteriores condecoró a figuras como Moria Casán y Florencia Peña, buscaba este año posicionar a Flórez como la gran atracción de la jornada. Sin embargo, la visión ideológica del equipo de trabajo prevaleció sobre la propuesta comercial. Fuentes cercanas al local confirmaron que la suspensión buscó, primordialmente, evitar posibles incidentes o manifestaciones de rechazo durante el show en vivo.
El clima de tensión aumentó este lunes 3 de febrero, cuando comenzaron a circular en redes sociales acusaciones cruzadas. Un sector de la comunidad, encabezado por influencers, señaló que la humorista utilizó simbólicamente al colectivo LGBTQ+ a lo largo de su trayectoria sin un compromiso real.
Asimismo, se cuestionaron mensajes promovidos por referentes vinculados a Marcelo Polino, compañero de Flórez, los cuales fueron interpretados por algunos sectores como hostiles hacia la diversidad.