Tras un alivio térmico pasajero, el sector agropecuario enfrenta semanas críticas marcadas por la falta de precipitaciones y el calor extremo. Los productores advierten que la ventana de humedad se agota, condicionando el rendimiento de los cultivos de gruesa y obligando a los actores rurales a depender exclusivamente del factor meteorológico para salvar la campaña.


















